LOS HEREDEROS DEL SOL*
“…Mujer, hombre, hubo un tiempo en que te llamaron americano e intentaron cambiar tus costumbres por caprichosas concepciones de corrección y castigo. Tu libertad se aferró a la cola de la serpiente emplumada y, aunque la mordieron hasta sangrar, permaneció agazapada a través de los siglos esperando Ser una vez más. Fuiste combatido, humillado, usado, violado, robado, burlado, engañado, silenciado. Te quitaron cultura, pensamiento ancestral y hallazgos. Pero conservaste tu latido certero, como una brasa que aguarda la esperanza del aire. Hoy, varios siglos después, estás aquí… contemplando el amanecer de tu consciencia. Tus antepasados te impulsan a tomar las banderas de la autenticidad y salir a las calles de la existencia a pregonar tu re-nacer. Sin sangre, sin humillaciones, sin violencia… tus ancestros te inspiran a iluminar el pasado desde el conocimiento, y no desde el rencor.
¿Qué estás esperando hijo del Abya Yala? No te quedes ahí parado, corre en dirección a Hunuc Huar (Dios de la montaña para los Huarpes, Argentina), deslízate bajo el polvo de la memoria y adéntrate en tu pasado que es como reencontrarte con el espíritu de la tierra y sentir su latido. No te confundas con los discursos vacíos, la pobreza de tu pasado es en realidad pobreza de la visión que tienes de él. Abre los ojos inan (hermano en lengua Mapuche, Chile), deja que la luz de la verdad guíe tu camino. La vida no es sólo razón, si así fuera no habría abismos entre hacer y decir. Un buen habitante de este planeta sabe que sus acciones son las que valen.
Mi pequeño üñan (muchacho en lengua Mapuche, Chile) tus ancestros están aquí, junto a ti en este viaje. Los sientes, los percibes… ansías sus conocimientos y, aunque algunos se han perdido por negligencia de la historia, estás convencido de que lograrás Ser como la lluvia que renueva el follaje y da brillo. Lo sabes porque sientes que no estás solo en la tarea, siglos de resistencia y paciencia han custodiado tus raíces. Ahora lo percibes, con la certeza y el majestuoso vuelo del cóndor que surca nuestro territorio desde México hasta el Sur. Estás en la cumbre más alta, observas cuidadosamente todo el continente y comprendes: Tú eres yo, y yo soy él. Wayna (joven en Quechua, Andes), juntos somos la sangre de Abya Yala. Ya ha nacido en nuestras tierras un Nuevo Hombre, mutante por excelencia, con resplandores codiciables, con brillo interior. El despertar de consciencia está muy cerca, siéntelo, vívelo. Llegó la hora de actuar”.
*Varios autores del continente americano